¿QUIÉN ERES?

Nada sucede y no temas... hablábamos,
Tenías tu mano aquí mismo,
¿Recuerdas?... ¿Me recuerdas?
Me mirabas como si estuviera vivo
O casi vivo, tal vez no era yo
Y tú ¿Quién eras?.

En el oleaje de las nadas y los nuncas
El sol siempre cae del mismo lado
Y las medusas contestan con chispazos azules
Los azules reflejos de estrellas como un hilo,
Después desapareces, di: ¿Quién eras?.
Los espejos de espuma parecían recordarte,
Entra, despierta, estás, ven,
Di: ¿quién eres?.

Oigo tu respiración
Suena nocturna a cristal.
Ha entrado el viento en esta habitación,
Olía a tierra mojada,
¿De donde viene este viento?
Lo persigo pensativo,
Una vez pisé esa tierra,
Tú tení­as la tuya y llorabas.
¿Habrá¡ tierras oscuras,
Otras tierras
Que no recuerden nada a nadie?.

Todo es este aroma, este dudar y dudarte,
Este querer recordar sin saber muy bien
Si realmente eres quien no dices ser.

Autor desconocido

Abrázate al instante

Cómo te sangra el alma por los ojos,
y se extingue la luz de tu candela;
sigue uncida la noche a tu cintura,
aunque la aurora espléndida alborea;
y el día te resbala en la mirada
cual si cubierta de compacta venda.
Mi barco de papel, frágil, inerme,
si sobre el agua verdiazul navegas,
te ceñirás corona de naufragios
bajo el lastre oneroso de la pena.
Tienes gusto a amargura, la que nunca
de verdad te dejó, que tambalea
cada conato de sentar la planta
sobre la tierra firme de la entrega.
Ese tenaz recuerdo
que tus brazos estrechan,
es beso de humo, de aire,
y le quieres dar cuerpo, y no se deja.
Se vuelve uno a mirar lo que ha vivido,
sueños de oro tallados en la arena,
rosas que el viento deshojó, fatiga,
treguas rotas, estériles promesas;
y el pasado nos llama
decorando de flores sus miserias,
sonando bronces sobre la chatarra,
dando disfraz de gozo a la tristeza.
Muerto el ayer está, y hoy resucita,
con reiterada, joven persistencia,
cada momento que desaparece,
verso a verso engendrando su poema.
Abrázate al instante que amanece,
sólo al instante, con tesón, con fuerza,
que fluye para ti como un arroyo
de corriente incesante, siempre nueva.

Francisco Alvarez Hidalgo

A veces pienso : ¨Mi vida podria ser una pelicula¨ quizas lo sea y no me he dado cuenta......